tag:blogger.com,1999:blog-19789663.post-1161423697066501812006-10-21T18:33:00.000+09:002006-10-21T23:22:09.093+09:00Hired Guns II: La llamada<div align="justify"><br /><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/1600/matrixpic.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: black 1px; BORDER-TOP: black 1px; FLOAT: left; MARGIN: 4px 10px 10px 0px; BORDER-LEFT: black 1px; CURSOR: hand; BORDER-BOTTOM: black 1px" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/400/matrixpic.jpg" border="0" /></a>Ya son sólo imágenes distantes en un recuerdo borroso. Tendría 7 u 8 años, paseaba con mi padre por la avenida frente a playa. Era domingo, el cáustico sol de agosto, en medio de un cielo azul índigo, hacía refulgir el blanco de las paredes pintadas con cal de las casas de los pescadores, volviéndolo cegador, pero hermoso. Mientras caminábamos, entre bromas sin sentido, un paisaje difuso de establecimientos se acomodó a nuestro lado. Entre ellos buscábamos algo. De pronto al doblar una esquina, en un tramo que debiera ser recto, aparece un lugar que nunca estuvo allí. En el centro del mismo, como invitando al transeúnte a acercarse, estaba <strong>ella</strong>, vestigio y profecía de un futuro olvidado, que con muda voz <strong>me llamaba</strong>. Su llamada aún resuena en mi mente.<br /><br /><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/1600/galaxianrightfront.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: black 1px; BORDER-TOP: black 1px; FLOAT: right; MARGIN: 5px 0px 10px 10px; BORDER-LEFT: black 1px; CURSOR: hand; BORDER-BOTTOM: black 1px" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/400/galaxianrightfront.jpg" border="0" /></a>Ella era un Galaxian, una maquina recreativa de videojuegos, y la primera que veía. Con carcasa hecha a base de placas de aglomerado, era todo cutre que pudiera ser, pero a mi me pareció una maravilla. Qué genuina alegría me producía el ver moviéndose por la pantalla aquellos mezquinos pegotes, compitiendo en jauría con ramplones “cuadraotes” que hacían pipo-pipo, por alcanzar en vano velocidades de refresco de más de un frame por segundo. Recuerdo que le dije a mi padre que me comprara la maquina, a lo que él respondió reprobante: “pero niño, ¿tuh tah chalao?, ¿ande va-meté ese peaso máhkina que eh un ropero empotrao? Se frustraron así momentáneamente mis ilusiones, y quedó así el deseo dormido un tiempo. Pero se conoce que la cabra tira al monte, y que la mala hierba nunca muere. Como un susurro en el viento volví a sentir la llamada, que en realidad era una promesa, y así salieron a relucir de nuevo mis bajos instintos cibernéticos, de tal manera que conseguí, con malas artes, embaucar a mis padres para que me compraran un ZX Spectrum, juguete que en aquel tiempo era considerado ordenador.<br /><br /><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/1600/zx_spectrum.gif"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 4px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/400/zx_spectrum.gif" border="0" /></a>El aparato en cuestión tenía sólo 48Kb de memoria RAM, era más lento que un desfile de cojos, y contaba con menos resolución que la Pantoja vestida de momia. Con él pasaba las horas muertas jugando con videojuegos que ahora nos parecerían <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/1600/spectrumfoot.gif"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 20px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1518/1966/400/spectrumfoot.gif" border="0" /></a>del nivel de un reloj digital de los que regalaban con las madalenas.<br /><br />Aunque sin dudar puedo decir, que nunca me he divertido tanto jugando con un ordenador como en aquella época, porque amigo, el mejor motor de rendering para un videojuego es la fantasía de un niño.<br /><br />Trascurrieron meses, tal vez años, y medida que dejaba atrás mi niñez, sin darme cuenta, las ganas de jugar se fueron transformando en el impulso de crear, de dominar la maquina, <strong>de programarla</strong>.<br /><br />Así empezó mi gran afinidad por las máquinas, “empatía cibernética” lo llamaba a veces. Qué dichoso me sentía con ellas, a las que gustoso regalaba mi tiempo en lugar de salir por ahí y estar con los amigos.<br /><br />Más adelante descubrí, tal vez demasiado tarde, que en el fondo me gustaba más la gente.<br /><br /><a href="http://crisantemo-blues.blogspot.com/2006/07/hired-guns-i-prlogo-rfagas-del-calibre.html">Hired Guns I: prólogo a ráfagas del calibre 88</a> </div>Fuanito-sannoreply@blogger.com