Fuanitosan y los comemierditos
Todo comenzó hace más o menos media vida. Sobre por qué empecé a estudiar japonés podría decir muchas cosas. Que fue porque me dijeron que era lo mejor para el desarrollo de inteligencia artificial, en el que estaba interesado. O que fue porque en aquella época el japonés parecía que iba a tener mucho futuro en el tema económico (nada más lejos de la realidad). Pero la verdadera razón por la que empecé a estudiar japonés fue porque sí, porque me dio por ahí. Esta decisión cambió mi vida para siempre. 
Así entré a la Escuela de Idiomas de Málaga (España), cuyo departamento de japonés es un portento, porque aprende más el que está fuera que el que está dentro. En su descargo, se podría decir que en sus comienzos era un magnífico club social, y un auténtico cachondeo. A pesar de que no aprendíamos una mierda, nos lo pasábamos de puta madre. Había multitud de actividades sociales, se hacían fiestas, era un buen caldo de cultivo para hacer amigos. Algunos cuentan que ahora el ambiente se ha degradado notablemente, pero mejor será no tocar ese tema, de momento. Cierto es que, en un principio, no era yo muy aficionado a estas fiestas, tal vez por prejuzgarlas aburridas, y puede ser que me perdiera la mayoría. Recuerdo entonces que fue por navidad, cuando un amigo me llevó casi a empujones a una de ellas. Vinieron a la fiesta veinte japoneses, una china (la profesora), ocho españoles y un italiano, bilingüe por cierto. Fue posiblemente la fiesta más divertida a la que había asistido hasta entonces. Para mi sorpresa, los japoneses fueron extraordinariamente sociables, bromeaban y nos hacían todo tipo de preguntas, rompiendo el hielo en el acto. Se acercó entonces uno y me preguntó cómo me llamaba, Juan Enrique, le contesté yo.
Para quien no lo sepa, en el japonés los sonidos del castellano “l” y “rr” (erre) no existen, los dos pronuncian como una “r” (ere) suave. Es decir, para un japonés, las palabras pelo, perro y pero, se pronuncian igual (“pero”). Especialmente tienen dificultades con la “erre”, a la que le tienen espanto. Tampoco existe el
sonido “ju”, que siempre se pronuncia como “fu”, por más que se empeñe uno en lo contrario. Y es que el japonés es un idioma bastante pobre fonéticamente.
Intentó entonces el pobre chaval repetir mi nombre con muy poco éxito. A cada nuevo intento parecía que le estaban dando las arcadas de la muerte. Un poco más allá, una japonesilla le preguntó su nombre al compañero que me invitó a la fiesta. Éste, que estaba al tanto de todo el muy villano, respondió con sonrisa de oreja a oreja: "me llamo Ramón Rodríguez" (en realidad se llamaba Francisco), la japonesa puso una cara mezcla entre terror y pujos. He de confesar que empecé a sentirme gozosamente malvado, pero me remordió un poco la conciencia. Pensé entonces en mi soez ignorancia, que al haber en Japón nombres como Akihito o Naruhito, debería intentar una aproximación facilitadora. "Mira, mejor llámame Juanito" le dije al chaval. Al pronto, como bajo el efecto de una panacea supositoria, se le ilumino la cara y dijo: "ah, Fuanito-san". Desde entonces los japoneses empezaron a llamarme por mi diminutivo, como si de mi nombre de pila se tratase (no hace mucho me enteré que pensaban que era mi apellido, puesto que los japoneses no suelen llamarse por su nombre de pila).
A partir de ese momento me fueron invitando a todas la fiestas niponas que se hacían, que si Fuanito-san por aquí, que si Fuanito-san por allí, casi sin darme cuenta, me encontré metido de lleno, y hasta el cuello, en el mundillo japonés. Pasó el tiempo, se sucedieron los acontecimientos y cuando quise acordar,
estaba en un avión rumbo a Japón con un billete sólo de ida y un visado de matrimonio. Me pescaron como a un vulgar atún del mediterráneo.
Me han preguntado muchas veces, cómo puede alguien que ha pasado toda su vida en los montes de Málaga, y que apenas ha viajado, adaptarse a la vida en Tokyo, posiblemente una de las ciudades más estresantes del mundo. No dejándose llevar por el miedo, echándole narices y actuando primero, suelo responder yo, puesto que las cosas casi nunca son los que parecen, y si algo nos parece excesivo o desequilibrado, es porque todavía no hemos sido capaces de ver el elemento que lo compensa y lo equilibra. Al decir esto, se me viene a la mente la famosa y profunda obra épica “Rafahell y los comemierditos”, que merece la pena recordar.
Eran los comemierditos sospechosas criaturas, probablemente fascistas, de blandura poco grata, que se desplazaban con un tocinesco tembleque, o como dirían los japoneses, haciendo “puru-puru”. Puru-puru, viene a ser como la “representación sonora” del movimiento de un flan cuando se lo menea, o de las domingas de una maciza señora al trote. Rico idioma el japonés en onomatopeyas.
Rafahell, posiblemente era una persona que pasaba por allí, y que de pronto se vio siendo objetivo del vomitivo ataque de los comemierditos. Llegado el clímax de la obra y sin más preámbulos, como en un “aquí te pillo, aquí te mato” de película porno barata, los comemierditos, con cara socarrona pero pusilánime, avanzaron en pos de Rafahell con intenciones que sería mejor no recordar comiendo un bocadillo de mortadela. Rafahell, que en un principio se mostró un tanto acojonadete ante el despliegue, se percató enseguida de la treta
e inflamado de justa ira, se abalanzó sobre los comemierditos, a los que despacho a base de muy satánicas patadas.
Quiero pensar que esto los reconvirtió, en algo menos indecente, y tal vez más útil. Se conoce que al final, los comemierditos no eran entidades intrínsecamente malignas, sino que simplemente hacían lo único que sabían hacer: dar por saco y comer mierda hasta reventar. Se me antoja que muchos de los problemas que nos fastidian en la vida, son en un principio como los comemierditos, inquietantes y molestos si no se les hace frente, pero irrisorios una vez que se los despacha (con satánicas patadas).
NOTA: El Doraemon destripao, es una ilustración original de un buen amigo y dibujante, que prefiere aparecer con su sobrenombre artístico ドン・ぐり

9 Comentarios:
At 01 junio, 2006 14:06, said…
Vaya, creo que me he pasao un poco con la longitud. Los próximos los haré más cortitos. :P
Posted by Juani / Vorpalblade
At 01 junio, 2006 15:48, said…
Pues un poquillo si que tas pasao con la longitud, pero todos los dias se aprende algo nuevo. Todos estos años, y no me habias dicho que lo de Juan-ito era por lo de Akih-ito o Naruh-ito, so huevonc-ito ;)
...O lo mismo si me lo dijiste alguna vez pero lo he olvidado, en cuyo caso, y en un alarde de evitar mi responsabilidad, lo achacare a una negligencia tuya por no refrescarme la memoria mas a menudo.
Posted by Don Guri
At 01 junio, 2006 15:49, said…
Pues un poquillo si que tas pasao con la longitud, pero todos los dias se aprende algo nuevo. Todos estos años, y no me habias dicho que lo de Juan-ito era por lo de Akih-ito o Naruh-ito, so huevonc-ito ;)
...O lo mismo si me lo dijiste alguna vez pero lo he olvidado, en cuyo caso, y en un alarde de evitar mi responsabilidad, lo achacare a una negligencia tuya por no refrescarme la memoria mas a menudo.
Posted by Don Guri
At 01 junio, 2006 15:50, said…
Ottia, me he hecho la picha un lio y se ha repetido el comentario. Gomen...
Posted by Don Guri
At 01 junio, 2006 21:19, said…
Saludos desde Ñordalandia.
Pues no me acordaba yo de esa historia, la epopeya de los comemierditos y la mierda teledirigida que venía hacia mi cara, era inevitable, incluso fue capaz de doblar esquinas en persecución frenética.
Es interminable la cantidad de términos acuñados en aquel tiempo, tanto que se podría hacer un glosario digno de Tolkien, por lo menos...
Por ejemplo: Ñorda, ñórdiga, comemierditos, masterfucker, desgonadador y motes como beachgaywhoreson, rafahell, rahulk, juanframita o carlordo.
Aquellas tardes de Deluxe Paint, digitalizadores, oktalyzers o genlocks y de pasar las horas muertas tirando galgajos de jabón en el Bubble Booble o escuchando las "arcadas de la muerte" que hacían los malos al morir en el Double Dragon.
Qué tiempos!!! Daría un brazo por tener en CD de platino el famoso hit "Una ñorda pa'Rafa". ¿Te acuerdas?
Un abrazo Fuanito!
Rafahell el auténtico.
Posted by Rafahell - el auténtico.
At 04 junio, 2006 19:19, said…
Hola Fuanito :) Me ha encantado la historia de los "comemierditos", y además creo que se puede extrapolar a muchas personas y lugares.
Vengo aqui desde el blog "españoleando" de una japonesa que tengo el gusto de conocer en persona, y que esta luchando en estos momentos contra unos comemierditos :)
Mi aventura en Tokyo fue bastante breve, una semana, y ahora creo que fue lo suficiente corta para no tenerla en cuenta ya que me sentia muy bien, aunque creo que el disfraz de turista escupidor de yenes ayuda mucho. Una de las cosas que mas me chocaban eran los lugareños de cierta edad que cuando me acercaba a ellos con un sumimasen ponian los brazos en cruz a lo mazinguer-z y se negaban a escucharme.. raro, raro decia yo.
He empezado a estudiar japonés nosecuantasveces pero el problema no esta en el idioma en si, si no en el hecho de ponerme a estudiar. Espero encontrar tiempo y ganas a ver si pillo a mi imouto que ya tiene el diploma del nivel 3 del "noken".
Pues nada, seguire de cerca tu blog, que me parece muy interesante y educativo.
Ganbatte.
Posted by xavitron
At 14 junio, 2006 22:31, said…
Joder el Doraemon estripao esta terminado, pense que eso seria una utopia, estos malos presagios no auguran nada bueno, parece que el fin de los tiempos esta cada vez mas cerca.
Parece que la familia vuelve al cubil poco a poco.
Posted by El Pollo
At 04 agosto, 2006 07:34, said…
Málaga viernes, 04 de agosto de 2006
La expresión el mundo es un pañuelo viene al dedillo en estos momentos y es que hoy buscando información por Internet sobre libros japoneses para su estudio y luego no se por que me da por poner en google….. profesora escuela de idiomas Málaga japonés…. para digamos recordar viejos momentos de la guerra civil escolar…y por si a alguien le ha pasado algo parecido, me encuentro esta historia en la que soy “Francisco” el que decía Ramón Rodríguez y que Fuanito no es nada menos que mi amigo de toda la infancia, coño que aún recuerdo diciéndole -> estudia japonéssssssS conmigo ! y mírale al tío, hablando ya por los codos y en el país que me vio nacer en espíritu (por que de cuerpo fue en España) JodeR!! Pero todo llegará.
Juanito tío, como sabes aquí todo bien, el prox. Año tiro para allá y nos vemos seguro un par de días por lo menos. Yo no dejo de estudiar japonés incluso a mi hijo le he puesto Kotaro, la gente me dice que estoy pillado con Japón y por eso lo del nombre, pero para mí es como por respeto a su cultura y a los años y años que llevo estudiando su idioma e historia del ninpo, decidí tomar un nombre del país que siento mío.
Hostias se me vienen momentos del pasado, el primer DOOM en tu casa o los ratos del amiga 500 y luego 2000…. Las BBS y el Internet! Ramón Rodríguez y bromeando siempre…. Por cierto por que no pones un especial de tu amiga la china del EOI? Y que se entere el mundo de que cosas así solo pasan en España!
Tu amigo – Francisco
Saludos a YumiKo!
Posted by Francisco Vázquez
At 11 abril, 2007 10:02, said…
oga! pokupaem blin! )
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